Rosario Murillo lanza indirectas a Donald Trump por ataque a Irán
2026-03-03 - 20:17
En su acostumbrado discurso de medio día este 3 de marzo, Rosario Murillo volvió a guardar sus modos ofensivos e impulsivos. Contrario a eso, su llamada telefónica en vivo parecía más una predica religiosa, que la posición de una gobernante que vio el exterminio de uno de sus más grandes e importantes aliados políticos bajo un fuego fulminante. «¡Paz, paz, paz!», clamó en casi todo su discurso Murillo, sin atreverse aún a sentar una posición firme y usar su retórica antiimperialista. Su táctica esta vez fue mantenerse en una línea segura, pero lanzar un par de indirectas a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, que el sábado pasado junto a Israel abrió fuego en contra del Ayatolá, el líder supremo de Irán, su comitiva y casi toda su familia. «No es la codicia lo que puede movernos, no es la avaricia lo que puede movernos, no es la supremacía o el afán de lucir superiores lo que puede movernos, es la hermandad, es el amor, es legado y es el mandato del príncipe Jesucristo nuestro señor, paz, hermandad, fraternidad», señaló la co dictadora que mantiene a su país bajo un estado de terror e hipervigilancia política. Murillo dijo que todos los días y a toda hora «clama a Dios» para que «guíe, ilumine el pensamiento de aquellos que creen que el poder terrenal es el poder, el poder de Dios es el que hay que saber leer», señaló el clara alusión a la administración Trump. La co dictadora no se atreve si quiera a mencionar el nombre del que claramente en otras circunstancias, sería el destinatario de sus duros insultos y reclamos. Ejército de Ortega podría estar el “alerta máxima” ante el espejo de Venezuela e Irán «Estamos interconectados» Murillo reconoció que lo que pasa en Irán les afecta, al asegurar que vivimos en un mundo «interconectado» donde «cada acontecimiento impacta en la vida de todos, no es que solo sucede en un lugar, que es un evento lejano, todo en este mundo interconectado nos afecta, nos impacta». La co dictadora expresó que en el mundo estamos llamados a «vivir como hermanos, no para matarnos unos a otros, sino amarnos unos a otros», sin embargo, es una fórmula que pide porque sus aliados son atacados, pero dentro del país la realidad de los nicaragüenses contrasta con los llamados de amor y fraternidad de la principal cara del poder en Nicaragua, un poder ejercido con la fuerza de las armas y los castigos más terribles, que van desde la encarcelación injusta hasta la confiscación, la desnacionalización y el destierro. Ante la grave situación que vive Irán, la extracción de Maduro en Venezuela y las fuertes presiones que enfrenta Cuba, la dictadura Ortega-Murillo en Nicaragua se encuentra prácticamente sola en una batalla que no pinta nada bien para ellos en el mediano plazo. Mientras tanto, China y Rusia, a quienes los dictadores veían como su tabla de salvación, no han hecho mayor cosa al ver cómo estos aliados minúsculos de este hemisferio empiezan a desmoronarse.